Sujete tu mano con fuerza, sin soltarla en el camino que desconocía... nuestras palmas sudaban, pensabas que me molestaba, incluso, que me daba asco.
No te conocía para nada... unas cuantas veces hablé contigo, pocas te vi... pero la extraña sensación de estar compartiendo nuestras pieles, sentir constante la vibración de ellas y bañarlas en sudor me bloqueo... me eleve en emociones que nunca experimente, me colme con unos pensamientos que antes solo dañaban, pero al estar tu allí, rosándome mientras te gustaba hacerlo, hizo que mis pensamientos fuesen la felicidad del momento..
Un rose de tus labios con mi rostro, heló mi cabeza, calentó mi corazón y enmudeció a mi alma que yacía agonizando.
En el

2 comentarios:
Muy sutil y a viva voz. Me gustó la forma de contar (de a poco) y al final "un sentimiento concreto". Muy lindo.
Un saludo!!
Muchas Gracias, Juan.
Saludos :D
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