Cae la vista por debajo de tus pies y tu mirada se vuelve turbia entre tus cabellos mojados.. pareciera que cada tropezón que das te hace perder la noción y no sabes en donde terminas.
Dejame llorar un poco más... para que estás lágrimas callen mi rabia y la vuelvan tranquilidad.
Sentir que todo es demasiado perfecto a pesar de que nada lo es...
el milagro es que estoy viva... y que tu me hacías sentir.
mi desgracia, hallar el mal día para abrazar tu piel y ver que era cruel tu sentir...
Corro entre los lamentos que jamás desee sentir, y caigo... literariamente caigo en mis miedos más profundos y en aquella rabia que quema por dentro y hace arder mis vasos sanguíneos.
El consuelo, o más bien la solución momentánea es desaparecer unos segundos, y ser como un pez, dejar el oxigeno para los débiles y solo sentir la suavidad del agua en cada uno de mis poros, adentrarme en la profundidad de las aguas y sentirme liviana...
descender hasta donde dicte la presión y sentir los vaivenes de mis movimientos en ella...
sentirme plena... tan solo con yacer allí debajo, haciendo al mundo de arriba desaparecer.
Mis lágrimas se confunden junto al agua, es un placer.
Sujeto mis rodillas y me siento renacer...

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