¿Cuantas odas a ti, Luna, existen en este momento?
Porque ahora solo tú puedes inspirarme a derretir mi alma en un lugar más vacío que la anterior mencionada, aunque eso no sirva de nada, aunque no me de ni un punto de luz a seguir, aunque como muchas veces antes mi esperanza yace dormida, ¿que más se puede perder?
He pasado noches en las que solo el miedo a no seguir me impulsa a, valga la redundancia, seguir, como si inconscientemente ese fuese el único camino que conozco, sabiendo que no puedo permitirme quedarme estancada y mucho menos retroceder.
Insisto, no puedo continuar así, pero tampoco puedo bajar los brazos, en estos momentos todo luce gris y abandonado, triste y hasta que la rabia se va asomando por mis cabellos para llegar al centro de mis pensamientos es cuando estoy al límite de tirar la toalla.
Ahora solo me queda flotar en este espacio mental que creo diariamente para poder ver un rayo de luz, para saciar mis sentimientos de algo un poco más digno que la realidad y encontrar en un tiempo la solución que me pueda brindar esa paz que hace tanto perdí.
