Los pies yacen cansados, una carga cada vez más pesada sobre ellos.
Vuelvas y vueltas alrededor de mis dedos, intentando que el dolor sea mínimo hasta que desaparezca.
Te busco tras los recuerdos que me otorgaste en el pasado,
callo para que tu voz en mi cabeza sea más clara y fuerte,
te pierdo bajo mis lágrimas que no reflejan más que mi lamento... deseo retenerte siempre en mis sueños y ser prófuga de la realidad.
Pero no puedo.. me canso luego del anochecer... te deseo demasiado, pero ya no quiero correr.

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