jueves, 26 de septiembre de 2013


Siento como si todo flotara alrededor de mi, me pesan los parpados y me arden los labios, la sensación de picazón en mi interior esta terminando por silenciar todos mis gritos en vano al pedir ayuda... o más bien, al pedir lo que realmente necesito.

No necesito ayuda.
Necesito Sinceridad.

Me duelen los lagrimales de tantas lágrimas que he mantenido allí..
no quiero sentirme débil, y para ello no debo verme así.
Intento contener aquel maldito líquido que nace de una forma extremadamente rápida e incontrolable.
¿Porque no te marchas y te llevas contigo este maldito sentir insano que me hace agonizar?

Te quiero.
¿Te duele creerlo?
Más bien te duele y te sorprende que aún después de todo siga sintiendo por ti lo que siempre dije que haría...

 Estoy cansada, ¿podría esta ser la última vez?

Siento cosquilleos en mi piel, provienen de todos lados, todo me causa gracia y parece tener destellos claros hacia mi.
Te quiero.
Las lágrimas terminan cayendo sobre mi rostro.
Te quiero.
La sensación de vació jamás había sido tan acertada.
Me alegra sentir que solo estoy yo.. porque jamás me daré por vencida conmigo.
Te quiero.
¿No me crees?

 ¡TE QUIERO! 
MALDICIÓN, SI QUE TE QUIERO.
TE QUIERO, NO LO DUDES.

Eres tu quien me da la sensación de que estoy flotando... mis pies no logran tocar el suelo, ello es agradable.
Te quiero, y deseo que siempre así sea.

Arde... mi boca se vuelve en llamas cuando tus dientes me arrancan la delicada piel de ella, prende mi abdomen y contrae todos mis músculos.
Te quiero, ¿donde estás Querido? 
...

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