sábado, 10 de agosto de 2013

El continuo sentimiento de Fortaleza.

Disimule ante ti el miedo que yacía en mis adentros quemando todo aquello que jamás creí que podía tener en mi... tu te marchaste, si quiera un consuelo me diste, sentí temor... de que esté fuese algo insignificante para ti, pues si quiera un adiós pronunciaron tus labios...

Me armé de valor y comencé a caminar hacia aquel lugar que no me correspondía, no si no estabas tu junto a mi, las suelas de mis zapatos se desgastaban con agresividad a medida que avanzaba, el valor del cual me aferré se descolocaba de mi ser y marchitaba mis cabellos, ¿porque no me das tu aquella fuerza que necesito en mi vida?
¿Te es mucho amarme como yo lo hago?

Tengo los labios agrietados, por no decir secos y morados... tengo miedo, ¿porque no estás aquí?
Todo me señala que mi vida es demasiado banal y que vivir demacrada es mi destino, pero me rehuso... me rehuso a seguir siendo la mierda que todos pisan... que les asquea e intentar quitar con asco desde sus talones, NO SOY ello.

Camino sin tambalear hacia ti... yaces de espaldas ante mis ojos suplicantes porque no seas un idiota... pues si no te irá mal, notas mi presencia y parecieras que jamás has sentido lo que te hizo cambiar de parecer... ¿porque tengo que estar aquí?

No quiero tomar otro rumbo... no lo merezco, necesito seguir aquí, tal cual donde estoy, te observo y pareciera que los detalles ingratos de tu rostro te vuelven más bello de lo que alguna vez creí que podías llegar a ser, así eras perfecto para mi... con todas tus infernales reacciones, con tus estúpidas e inmaduras formas de actuar, con la rareza que te caracterizaba... la imperfección de tu cuerpo que te hacia tan único...

Solo me quedo aquí, parada frente a ti, observando tus ojos cálidos y melancólicos. 
No tengo miedo. Sé seguir, sé cual es mi camino... donde nunca llegaré. 
Pero Te Amo, ¿lo sabes?
Lo sabes, pues estoy ante ti, aguantandome las ganas de abrazarte y decirte que tan solo fue un error humano y que nos ha valido el tiempo para sufrirlo lo suficiente como para querer que nunca vuelva a suceder.

En calma contemplo tu mirar y no me despego, 
porque de ti me vuelvo a enamorar.

No hay comentarios: