jueves, 13 de enero de 2011

-¿Como vivo?, parte tres-

Así era, ella inundaba tu organismo de sufrimientos y dolores intangibles e invisibles.
Yo nada podía hacer. No tener la mínima idea de tu hermosa existencia era algo con lo que vivía sin siquiera querer hacerlo. Y llegaste tu, ¿de que forma me sentí?. No acabaría.


¿A que acudías en ese entonces?, cuando no tenías más que tu soledad para acompañarte luego de tantos daños provocados por esa inmundicia que se le hace llamar 'chica'.
Golpes. Esa es la respuesta. Hermoso, si yo pudiera.. 
Supieras que gracias a tu inmutable, hermosa, única, grandiosa y maravillosa existencia yo vivo.
No sería la misma. 
Si tu supieras..
Yo quiero sanar aquellas heridas, borrar de ti todas esas cicatrices que un día te hacen recordar, sentir melancólico y volver a creer que no existe aquellos que todos sienten.
Si tu me dejas, me abres paso a aquel corazón que aún no se recupera, a aquel músculo que bombea sangre a cada parte de tu cuerpo, a aquel corazoncito precioso que desea amar pero teme el daño que vaya a recibir, si vos me dejas.. acariciare cada herida de tu cuerpo. Y cambiaré aquellos golpes de fustración por caricias alegres y cálidas.


He vivido estos últimos días calmando a mi fuerte tristeza con inyecciones de recuerdos y amor.
Y no sé donde estás.. anhelo con cada partícula que me rodea que vos estés bien, rías, porque eres hermoso haciéndolo.


Vivo..viajando entre aquellos vagos y ajenos recuerdos que no me pertenecen, porque he despojado el ayer para que ya no me duela. No duelen. No sangran. Solo están ahí, estáticos en la gravedad. Difuminándose con el fin de querer llegar a mi cabeza, destripar a lo que queda de mi sufrido e inútil corazón.
Esta fe, esperanza, calor, amor, amistad y luz que vos me das es aquel pedazo de metal que esta instalado por sobre mi corazón, para que esa estaca cargada de recuerdos de indescifrable destrucción no atente en contra de mi preciado y débil corazón.


Desde que somos uno cada momento del día es un nuevo comenzar, y al llegar la noche todo termina como aquella primavera que no desea marcharse del planeta. 
Cierro los ojos, y antes de que pase un segundo añado tu rostro en mi mente, para tenerte siempre junto a mi, para llevarte a mis sueños y no sufrir, así como el pétalo se resguarda de quienes pueden dañarla a través de sus espinas puntiagudas que me hacen sangrar al querer treparme por sus rojos pétalos que me infiltran pasión y amor.
Tu te cobijas en mis brazos como aquel pobre y huérfano gato callejero que se acomoda en cartones húmedos y sucios de las calles. Murmuras las emociones que te hago sentir cuan ángel es deleitado por las palabras divinas de su Dios.
Y ríes de una forma tan pura e inofensiva como aquel pequeño niño cuando cosquillas han de hacerle sus padres o familiares. Tu simpleza para reaccionar ante situaciones de la vida maravilla los ojos de aquellas bestias que han de envidiar tu sabiduría y calidez. 


Así continuo viviendo, con cada detalle de tu persona.
Y mis reacciones son tan únicas y espontáneas como aquel que nunca ha presenciado un milagro y ahora antes sus ojos ha ocurrido el más hermoso milagro..












Continuará.

No hay comentarios: